Garnacha de la zona de Cebreros, a una altura de aproximadamente 1000 metros y plantada en 1953, viña abandonada y recuperada en 1999 para elaborar este extraordinario vino.
Es una garnacha con algo más de color de lo habitual en la zona y algo más de grados de alcohol, aunque esto último no se aprecia en la cata gracias al equilibrio de la acidez que lo esconde. Destacan los balsámicos, esa gran acidez y un carácter mineral que refleja los suelos pizarrosos y que nos lleva a la zona. La fruta es roja y recuerda las grosellas y la frambuesa, la crianza donde está ?? Saben hacer que la crianza no destaque, suma pero no destaca.
Muy bien hecho y con mucha vida por delante y mucha longitud.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.