Magnífico trabajo el que realiza Tomás Cusiné en este vino blanco.
Aunque algo joven ya manifiesta su calidad, con aromas de flores blancas, toques cítricos, fruta con hueso y pera, algo de bollería y toques anisados. La crianza y la mineralidad también tienen su espacio, con fondo de vainilla.
En boca tiene poderío, tiene volumen ( esos 14.5°) a la vez que excelente acidez que aporta frescor y mucha viveza. La crianza con más presencia que en nariz, cítricos y ligeros amielados, toque herbáceo, frutos secos. Final largo, muy disfrutable, creo que mejorará en botella, hay que hacerse con un par de botellas más.
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