La historia dice que el fraile Pedro Gigante fue el primero en plantar viñedos en la isla de Pico a finales del siglo XV.
El vino tiene un marcado carácter mineral y salino, con esos toques ligeros de fósforo y hidrocarburos, aromas cítricos de limón, fruta tropical y un punto herbáceo.
En boca es seco, con el carácter mineral en primer plano, no es un vino opulento pero si llena la boca, muy buena acidez, toque herbáceo y de fruta tropical como la piña, buen final de boca que combina los amargos con un punto dulce.
De color amarillo pajizo con reflejos acerados, limpio y brillante.
En nariz, de intensidad media/baja , con aromas tropicales, dónde destacan la piña y el maracuyá, complementadas con toques cítricos de limón y pomelo. Se perciben también notas herbáceas y florales.
En boca, es suave y untuoso, con una acidez fresca y equilibrada. Post gusto medio, con sabores tropicales y cítricos, con una mineralidad sutil pero presente.
El final deja una sensación salina. La persistencia en boca es notable.
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