Con este vino Esteban Celemín hace un homenaje a su abuelo Melquiades y a todos aquellos que trabajaron la tierra en aquellos años duros. Esteban está más centrado en sus vinos blancos con la variedad Albillo real.
Es un vino al que hay que darle botella, está misma añada la probé hace unos tres años aproximadamente, estaba cerrado y el alcohol no estaba integrado, en estos momentos el cambio ha sido radical, es otro vino. Mantiene la fruta negra madura, es sabroso, co las notas especiadas y balsámicas que aportan frescura tanto en boca como en nariz. Acidez excelente que hace que esos grados de alcohol pasen desapercibidos y una crianza con recuerdos de café y cacao tostado. Aunque tiene potencia tiene buen equilibrio, incluso tiene elegancia, no me esperaba este cambio tan positivo.
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