Nariz intensa, cítrica (lima) y muy mineral (arena, tiza). También fruta blanca (pera) y algo de amielados. Una nariz muy “fresca” si es que puede decirse así. Con aireación gana incluso más mineralidad. Buena complejidad.
En boca entra con buen cuerpo, casí cremoso, confirmando los matices cítricos pero a la vez con cierta golosura y con buena acidez. Muy sabroso. Vuelve la mineralidad que le da una gran amplitud en boca. El final es largo con posgusto frutal (fruta blanca), mineral y amargo.
No llega a media hectárea el viñedo que da la uva para este vino. 951 botellas de esta añada.
Un gran vino aunque de precio exigente.
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