Os dejo con el trabajo de María y Cris, las chicas detrás de Anónimas Viticultoras quienes, además del proyecto madre en Rías Baixas, también sacan un par de cuvées de la Ribeira Sacra. Lo más singular de este Catro e Cadela es que proviene de la zona más suroeste de la parte de Chantada. Allí llevan trabajando desde hace ya unos 7 años, con la ayuda de un señoriño, 5 parcelas a 450 metros de altitud.
Así, embotellan una Mencía en pureza que se despalilla, se estruja, y se madura exclusivamente en depósito de inox para ayudar a madurar el tanino. Una Mencía especiada (clavo, pimienta negra), que se va incluso hacia dejes balsámicos (menta, anís, eucalipto) que acompañan muy bien a su carácter frutal (frutos del bosque maduros, fresas silvestres). En boca es corposa, con un tanino firme pero no intrusivo, con buena fluidez y un final especiado.
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