Cuando Ana y Javi vendimiaron por primera vez esta parcela se encontraron con que la piel de sus uvas concentraban muchos más aromas que otras Mencías de la zona, por lo que necesitaban hacer una vinificación diferente para esta parcela. El suelo en este caso es un factor diferencial. La parcela se asienta sobre una pizarra que está cortada por una veta de cuarzo blanco.
La trabajaron en depósito de inox y el resultado es una Mencía mucho más mineral y austera. En nariz no me llevó a Mencía, sino que me recordó más a esas Shiraz del alto Ródano por esa rusticidad especiada con recuerdos a polvareda, chazina y caucho. En boca si que ya denota carácter varietal, desplegando una elegancia y compostura que le dan más tablas, haciendo que sea un vinazo relación calidad/precio. Es amplia, con un tanino presente pero bastante pulido, con cierta jugosidad, fruta muy varietal (ciruelas, picotas, moras) y una energía eléctrica que le aporta longevidad.
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