Miguel es quien empieza con el proyecto de esta cuvée hace unos 10 años implementando la espaldera para hacer el coupage de esta finca donde se mezclan 3 variedades: el Albariño (60%), la Treixadura (30%) y la Loureira (10%). El apostar por la espaldera en lugar del emparrado tradicional es porque ayuda a que se produzca una mejor polinización, ayudando a que todo vaya más redondo en términos de maduración.
Esta cuvée nace de una co-fermentación de las 3 variedades, las cuales pasan por una maceración pre-fermentativa de 48 horas en una atmósfera inerte para evitar oxidaciones. La fermentación arranca de manera espontánea en depósitos de acero inoxidable donde, tras una primera trasiega, se quedará en contacto con sus lías durante 8 meses antes de ser transferido a envejecer 5 meses más en bocoyes de 1500L de capacidad de roble gallego que ya usaban el padre y el abuelo en su día.
Aromática típica del Condado ya que nos da un perfil de vino mucho más maduro de lo que se puede encontrar en el Salnés, por ejemplo (piel de manzana roja, melocotón, caqui, albaricoque, pétalos de rosa, peonías, anisados). Es un vino untuoso pero con buena fluidez. No es tenso pero si sápido que deja recuerdos a ese suelo de origen granítico. Es un vino largo y cálido, donde la lía no se impone aromáticamente pero hace que la boca sea muy amable.
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