Nariz reservada al inicio que se va abriendo con cítricos maduros y fruta blanca, minerales (piedra mojada), lácticos y tostados.
En boca es fantástico, con cuerpo medio, untuoso, amplio, concentrado y generoso. No llega a ser tropical pero sí que podría inducir a error en cata a ciegas porque hay californianos de este estilo. Buena acidez y persistencia espectacular, aunque hay que decir que hay mucho tostado en el posgusto que no todo el mundo apreciaría. A mí me parece un regusto muy elegante y especiado.
Hace ya dos años que caté el Les Menetrieres 2016 de Ferret. Este Tournant de Pouilly me ha parecido más musculado y goloso, aunque igualmente delicioso.
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