He descubierto este blend bordelés de Sauvignon Blanc y Semillon (un 2016) recientemente en una excursión con amigos por Burdeos. En aquel momento dio muchas notas reductivas a la apertura, que con la aireación fueron dando paso a una mineralidad seca muy elegante.
En nariz no da las notas reductivas que daba el 2016 y sin embargo la Semillon es más obvia en este 2014 con algún anticipo de golosura de aromas amielados, fruta tropical como la piña de membrillo. No es de extrañar porque aquí la mezla es 50% Sauvignon Blanc y 50% Semillon (en el 2016 el SB era el 65%). También fruta blanca macerada y fruta de hueso muy madura. Con aire llegan las notas minerales como de arena seca. Cuanto más aire, más mineralidad seca y menos golosura.
En boca, en cambio, apenas hay golosura y lo que destaca es la mineralidad y el amargor, muy sabroso, y que le da una persistencia considerable. Acidez quizá a la baja pero todavía correcta y final amargoso y sápido.
Este Grand Village es un vino de la familia Guinadeau, productores del famoso Chateau Lafleur de Pomerol. Fronsac, a apenas 6-8 kilómetros de Pomerol, no tiene ni mucho menos el prestigio de su vecino, pero estos Grand Village están muy bien considerados por la crítica y ofrecen una RCP llamativamente buena.
Rico pero me gustó bastante más el 2016.
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