Este vino catalán es perfecto como compañía en una noche de otoño frente a la chimenea. Tiene muy buen volumen, calidez, acidez placentera, complejidad, viveza y potencia controlada y resulta muy redondo y discreto. Deja un postgusto medio muy agradable. Tiene notas de lavanda, toffee, tostados y almizcles en nariz, como de maderas nobles y crianza fina. Me encantó catarlo a ciegas y conocerlo.
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