Nariz de intensidad media con fruta roja y frutos del bosque, mucha mineralidad, monte bajo y cedro. No hay excesiva complejidad pero sí elegancia.
En boca está muy equilibrado, con el tanino muy suave y todavía con buena acidez. Muestra de lo bien que envejecen estos blend bordeleses con Cabernet Sauvignon. Persistencia considerable y final mineral y sutilmente amargo. El alcohol, reportado al 13% en la etiqueta, apenas alcanza 12.7%.
Puede que le falte un poquito de complejidad para llegar a la verdadera grandeza, pero es un vino elegante, redondo y en su momento perfecto de consumo.
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