Proyecto experimental de la bodega que intenta transmitir el paisaje. Son producciones pequeñas ( en este caso seiscientas y pico botellas) que no llegan al circuito comercial y que la bodega ofrece a los amigos del Club.
En este caso se trata de un albariño en altura semidulce, supongo que con poco azúcar residual y con solo 7° de alcohol, gracias a la parada de la fermentación después de empezar espontáneamente.
La acidez es el esqueleto de este vino, con toque cítrico y fruta ligeramente confitada, marcado carácter mineral y una boca elegante y equilibrada.
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