Me recordó aromáticamente mucho al que hace Ricardo Rilo, sin embargo lo encontré mucho más delgado y cristalino, con algo menos de azúcar residual y con una fluidez prístina. Quizá eché de menos un poco más de untuosidad por azúcar residual, pero, de todas las maneras, un vino muy reseñable. Nos regala aromas a almendras garrapiñadas, jalea real, polen, orejones, pieles cítricas escarchadas.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.