Cuando leo sobre la elaboración de este vino en barricas de manzanilla bajo velo de flor durante 10 meses imagino esos recuerdos de vinos de Jerez...que no me gustan especialmente. Pero...no estan ahí! En nariz lo que da intensamente y desde la apertura es mineralidad, aromas como de tiza y también granito. Hay algo de pedernal pero muy en segundo plano. Con aireación y algo más de temperatura (lo serví muy frío) va abriendo aromas especiados (clavo, nuez moscada). La fruta blanca queda muy subsumida entre minerales y especias.
En boca entra fresco, ligero, aunque aquí sí hay un ligero recuerdo de vino de Jerez, aunque tan matizado que no sólo no me disgusta sino que lo aprecio. Especialmente porque combina esa sutileza, esa ligereza de sabor con una persistencia sorprendente (muchas veces la persistencia es una función de la intensidad inicial con la que impacta el vino, pero no en este caso). La acidez no es exagerada; quizá es un vino para beber joven.
Agradezco a @juanjosantos que me haya descubierto a este productor! Mi (mala) memoria me impide recordar si me gustó más El Casón de Mahína (vino de Pepe Blanco a base de Palomino) que probamos juntos en Huesca. Ambos muy ricos, en cualquier caso. No es de una complejidad excesiva, pero la RCP es muy buena!
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