Picota bien tintado. Mucha vainilla al principio, luego abre tostados amables, especias, sirope, frutos negros y notas que recuerdan a arbustos. En boca trae café, frambuesa, carne horneada, piel curtida, en medio de buena acidez, buen volumen y taninos tersos, maduros y pulidos, con un final de ecos de grosellas. La bodega afirma que este vino es para 20 años, y aunque tiene la acidez, esos taninos "débiles" no creo que lo ayuden. Aunque es rico e interesante. 25 euros en Rotterdam.
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