Vista: Rojo granate con destellos violetas y capa media-alta. Muestra una clara sensación de juventud, limpio y brillante.
Nariz: Arranca con fruta roja madura. Al abrirse, despliega recuerdos de cuero, especias, fruta negra, violetas, tabaco y madera, logrando un equilibrio muy interesante entre la fruta y la crianza.
Boca: Estructurado y equilibrado. Reaparece la dualidad de fruta y madera con un tanino presente y buena frescura. Su paso es sabroso, aunque el final resulta algo más breve de lo esperado.
Terruño: Procede de Castrillo de la Vega (Ribera del Duero), una zona marcada por la altitud y los grandes contrastes térmicos entre el día y la noche.
Elaboración: Monovarietal de Tempranillo con una crianza pensada para acompañar la fruta sin enmascararla.
Momento óptimo: Muestra un perfil joven con potencial para pulirse. Unos 1 a 2 años de guarda en botella le sentarán genial para terminar de redondear el tanino.
Maridaje: Presa ibérica, guisos tradicionales castellanos y quesos curados.
En resumen: Un Ribera del Duero sabroso, fresco y con buena materia, perfecto si buscas estructura y carácter frutal con toque de madera.
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