Esta es, presumiblemente, la mejor bodega en Israel. Todos sus vinos son kosher, lo que los deja fuera del gusto de muchos consumidores no judíos. Pero este caldo es interesante. Nariz al principio muy dominado por un carácter golosón, especias, hierbas aromáticas, regaliz, con un fondo de fruta roja madura que necesita integrarse mejor. En boca trae mucho extracto, muy maduro, taninos pulidos, abocado y goloso de nuevo pero con un sabroso final floral. Más aire le vendría bien. 13 euros en Rotterdam.
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