El vino que abrió la cena de nuestro aniversario de bodas. Aromas de ajonjolí tostado, manzana verde ácida, albaricoques, apuntes melosos y minerales (piedras). Buen volumen en boca, picante, de tensa acidez con una capa de dulzor y otra más seca que un hueso, en conjunto armónico pero simplón. Final primero amargo y al rise deja toques de miel. No está mal el vinito. 13 euros en Rotterdam.
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