El tinto "alternativo" de nuestra cena de aniversario de bodas. Este vino mexicano es uno de mis favoritos, pero mostró un cambio de estilo drástico. Primero ofrece mucha vainilla, luego trae una carga de madurez no habitual en esta bodega, con mucha ciruela reventando, fruta en mermelada, dulzón y goloso, lo vienen a rescatar notas florales y de cuero al fondo, con algo de café verde y lácteos. En boca es mejor, ligeramente herbáceo pero con grosellas y arándanos y ese toque de terruño calizo del Valle de Guadalupe. El tanino, granuloso, agradecería un año más en botella. Con todo, decantado y a 17°, este vino se disfruta.
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