Nariz buena, casi bonita, equilibrada entre el merlot (chocolate, pimienta, ciruelas) y el malbec (cerezas, violetas, tabaco rubio). Y sin embargo hay que trabajarlo mucho, todo está comprimido, sin cantar. En boca trae una buena carga frutal, sin tostados ni cafés ni vainillas, sólo en la salida aparecen curiosas notas de laurel y romero. Por lo mismo, habrá quienes digan que le falta "punch": no se siente diluido, pero tampoco tiene el nervio que justifique 84 francos suizos (55 euros). ¿Será culpa de El Niño del 98?
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