Repetimos botella del lote de la catada el 28/02/2008, con dos años de evolución; el vino mantiene la línea básica de lo expuesto entonces aunque con algún ligero matiz. El color oro viejo es más intenso; la burbuja finísima y escasa. Gran vinosidad.
La intensidad de la paleta aromática ha disminuído, en cambio la complejidad es mayor, haciendo que el bouquet sea más fino, más rico en sensaciones y que haya que buscarlo más... cada vez que te acercas a aspirar las notas son distintas.
Hay maderas finas, champiñón fresco, nuez y miel. Flores (pétalo de rosa seco), vainilla y turrón. En boca conserva la seña de la casa: acidez y longitud a partes iguales, que son la garantía de longevidad y de que el vino esta robustamente elaborado. La textura es sedosa; cremoso y envolvente. El posgusto increíblemente largo... Un vino fabuloso. Sin comida. Nos quitó el hambre. Nos dejó sensaciones sápidas durante un buen rato.
Para tener en casa un grifo por el que solo salga Krug toda la vida. Mucho mejor que el sueldo de Nescafé.
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