Amarillo limón pálido, muy limpio y brillante. En nariz de carácter mineral, aparecen notas de gran intensidad a fruta blanca (pera y manzana), acompañada de anisados (anís estrellado), apareciendo leves notas medicamentosas, que también se confunden con notas a resina y florales. En boca es seco, levemente glicérico, con una textura de buena densidad, nada desmedida y una buena acidez. El postgusto deja un carácter entre especiado y anisado, con reminiscencias a hinojo y anís, con una buena persistencia. Bruno Clavelier elabora uno de los mejores “vin de table” blancos de toda Francia. Toda una sorpresa, por 7 euros, que seguirá dando placer durante un par de años pero que no está pensado para una larga guarda.
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