Este vino demuestra, en todas sus facetas de cata, que no es necesario sobremadurar la fruta ni sacarle 40 gr de extracto. Rojo escarlata firme. Nariz elegante, de cassis, menta, granos de café, chocolate con leche, ecos de hierba y bosque, el roble apenas se percibe y aporta firmeza. La boca es igual de sutil, bien encuadrada su fruta por acidez fresca, taninos muy suaves y un final persistente. Vino de gran personalidad, mucho más cercano a un estilo clásico que a lo que conocemos como "nuevo mundo". Superior al 1999.
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