Un vino algo anónimo, con aromas de especias, pimiento, hojas húmedas, grosellas y un débil eco balsámico. Al paladar está apenas por encima de un vino de supermercado, muy lineal, algo golosón y sin matices en un final vegetal. Si le da uno 24 horas, el 25% de cabernet franc llega a rescatar lo poco que quedó del vino. No sé, quizá lo estoy castigando mucho teniendo en la cabeza los fantásticos cabernet Cor Römigberg y merlot MCMXCIX de esta casa.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.