Magnífico color. Nariz de fresas con chocolate, vainilla muy elegante con suaves notas de roble tostado, balsámicos y bosque húmedo. En boca llega con cerezas, ecos de chocolate, con el tanino justo y la acidez necesaria. De suave textura en boca, efusivo, de gran estructura y balance, sin embargo el final pierde algo de tensión. Yo le daría dos o tres años más. Un gran Saint-Emilion de la familia Moueix, que tienen por ahí otros dos vinillos, un tal Trotanoy y un tal Petrus. 55 euros en Rotterdam.
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