Tras largo tiempo de guarda me ha pareado que ya era hora de probar este prometedor Viña del Olivo.
Se presenta de color picota de capa media alta con gota gruesa, mucho poso en botella
La nariz es un festival de fruta negra muy madura que baila por doquier, morasa, fresas, grosella, granada y cerezas. Un ligero toque de madera elegante. Lo acompaña tabaco, chocolate, lácteos , vainilla y gran variedad de registros.
En boca muestra un cuerpo potente, fuerte, gran volumen, estructura de hierro, mucha presencia, y al mismo tiempo entrada y paso de boca equilibrados y suaves. Evidente tensión interna. Enorme expresividad gustativa muy similar a la olfativa. Excelente retroolor. Largísimo.
En conjunto reúne la elegancia de los clásico y la viveza de los modernos, es muy elegante, como acostumbran a ser los Continos en sus variedades. Esta a la altura el 96 si no lo supera, y desde luego enamora. Me parece que cabe esperar una larga evolución positiva ya que desde luego tiene condiciones.
Color cereza picota cubierto. Un vino muy franco en nariz dondfe rapidamente te lo empieza a dar todo, notas de fruta negra, trufas, finas maderas, cafes, tostados, mentoles, especias es una gran caja de registros. La boca es descomunal, es donde los Olivos se pelean con el mas grande que se le enfrente, tiene increible entrada, fantastico recorrido y un final inacabable. Espectacular vino para disfrutar en muy buena compañia. Tomado en la vertical de Olivos de Barcelona de la mano de Jesus Madrazo y Juan Valencia. Para tomarme una botella entera...prefiero ligeramente el 2000 sin que eso desmerezca a este coloso del 2001.
Vuelvo a vérmelas con este tinto irresistible. Y todo lo que le ha sucedido en un año ha sido para bien. Ha ganado, aún más si cabe, en elegancia y complejidad. Nariz muy perfumada, floral, mineral, apuntalada de frutos negros y rojos bien maduros y frescos. Se siente el terruño. En boca continua comportándose como un buen vino civilizado. Los taninos se deshacen en boca para envolver el paladar en una suerte de cesta de frutos del bosque trufada de hongos, violetas, vainilla, especias... Mágnifica acidez. Pleno de fescura. Larga persistencia que nos remite a la complejidad y finura de su nariz y boca. Creo que todavía tiene mucho recorrido por delante. Sigo considerándole como uno de los más grandes de la Rioja, al menos en esta añada.
Rojo picota,borde difuminado.
elegante,complejo,fruta negra,especias.
sedoso,con cuerpocon fruta y madera,muy bueno.
Gran vino de Jesus Madrazo.Precioso color cereza con ribete del mismo color.Excelente nariz con aromas de fruta roja,vainilla,cuero,...En boca,elegante con taninos equilibrados,tacto ligero pero un vino muy agradable.Rasgos de clasicismo y modernidad.Vivira muchos años.Totalmente recomendable.
Nariz muy refinada, magnífica. Sutil, compleja, con excelentes notas de crianza: mineral, vainilla, caja de puros. En boca es armonioso, sedoso, pleno. Se manifiestan rotundamente los mejores valores de la Rioja, sin nada que sobre, sin ningún exceso. Un gran vino, en una linea austera e intelectual.
Rojo cereza
frutos rojos,mineral
carnoso,tanico pero pulido,muy elegante
He vuelto a catar este vino que magnifico, que bella factura, aún me ha parecido mas rico que la ultima cata, no se lo pueden perden, que maravilla, cada vez dudo más con respecto al 96, impresionante
Contino Viña del Olivo 2001 si hemos disfrutado con este sencillo y complejo vino. Ruego un minuto de silencio para oir su evolutivo comportamiento en copa y dando a la boca ricos matices, buenas sensaciones.
Crema de moras, arándanos, ciruelas, violetas, regaliz, especias, vainilla y una mineralidad percutante apuntalando esa perfumada y elegante y potente y compleja nariz. En boca es amplio, carnoso, aterciopelado, envolvente, ya pulido, con un trabajo de orfebre para que sus maduros taninos, la acidez y el alcohol se muestren ya integrados y deliciosamente golosos. Pero es su mineralidad la que vuelve a subyugar, por profunda y estimulante. Un rioja y una temparnillo que deja hablar a su terruño con una nitidez y un descaro emocionantes. Y su terruño tiene mucho que decir, lo suficiente para armarse de una singularidad que lo destaca entre los más grandes de los vinos españoles.
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