Hice caso a Juan y esperé con esta botella. Color ámbar brillante con destellos naranja. La nariz es intensa, profunda, con volumen, destacan las notas de naranja confitada, miel y fruta pasa (orejones). En boca tiene un ataque intenso, equilibrado, seductor, con buena acidez, dulzor equilibrado con la acidez, cierta densidad y buen recorrido. Muy atractivo con un postgusto a confitura de albaricoques.
Amarillo pajizo. Inicialmente, al sacarlo por la noche del armario de conservación y enfriarlo ligeramente aparece con algunas notas herbáceas en nariz, buena potencia frutal pero algo unidimensional. Parece que suena un sólo instrumento en la orquesta. En boca es sabroso, untuoso, con buen posgusto. Está mejor en boca que en nariz. Lo valoro con un 8.
Al día siguiente, después de haberse aireado y sacado de la nevera me encuentro ante un vino mucho mejor. La aireación y, en menor medida, una temperatura de servicio cercana a los 10 grados hacen que el vino que ayer simplemente estaba bueno hoy sea algo GRANDE, en boca es denso, muy untuoso, con muy buena acidez y equilibrio, laaargo, dejando una magnífica impresión. Puro nectar, profundo y maravilloso. Aromáticamente también ha crecido, a pesar de que la densidad que presenta le augura una larga vida para ir desplegándose en matices.
Vino regalado por la bodega en Vinoble. Si lo hubiera catado recién abierto habría sido injusto con él. Al día siguiente y tomado en casa tranquilamente me ha acabado emocionando. Magnífico TBA. Dentro de unos años aún estará mucho más grande.
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