He destapado esta botella de champán, comprada en un supermercado a precio de ganga, ex profeso, por la causa, porque ya sabía yo que no valía nada. ¡ Nunca mejor dicho ! El tapón salió volando por los aires pero nadie auplaudió. Claro está que se trata de un espumoso con mucha espuma : no deja de burbujear en las flautas, no deja de picar la nariz, los ojos y la lengua. Huele a aspirina efervescente y resulta literalmente imbebible. ( PVP : 11 € )
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