Dejo reposar la botella en posición vertical, 24 horas, decanto y sirvo. Carbónico en copa y en boca, algo de reducción inicial, entrada fuerte. Amarillo pàlido con reflejos verdosos...nariz franca, miel, fruta blanca. Está algo indomable recién abierto. Al las 6 horas en refrigerador explota de mineralidad y elegancia, naturalidad en el gusto. Realmente impresionante, esos grados en el Loira y esa claridad en el sabor, aún 24 horas más tarde recuerdo ese recuerdo de un mosto claro y una elaboración transparente, es cuando lo natural...entra sólo; parecen en un primer ataque champán...sin gas; pero va más lejos. Podría decir mil cosas sobre mineralidad, personalidad, todo está allí.
Que nadie se corte antre algo de poso en la botella, realmente eso sí indica lo puro que es este vino.
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