Un vino ultra-difícil de conseguir, y de un precio para hipotecar la casa, vale cada penny que estos británicos piden por él y se pone al tú por tú con el Grange, de Penfold’s.
Escarlata púrpura con apenas evolución. Un vino sutil, reservado, muy complejo con aromas de frutas negras, ahumados, serie animal (caza, gamuza), vanilla y chocolate. Con el aire, aparece un potente fondo mineral, a tierra seca. Parece un Hermitage. Al paladar, este vino no es para los pobres de espíritu: tiene una espina bárbara que sostiene la fruta, que no me detendré en describir pero sí diré que se va abriendo en capas, una tras otra, entrelazadas con un roble especiado de exquisito ensamble y una potencia tánica que redondea a este vino en plena madurez. (Y el 95 fue una cosecha muy difícil.)
Quien diga que Australia sólo produce chapopote, "este" vino le hará tragarse (bueno, beberse) sus palabras.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.