Servido en formato magnum en cata vertical 2002-2007. Guinda picota brillante. Lágrima que se aferra a la copa. Aromas iniciales a fruta roja, chamoy mexicano y sangre de cochi, los cuales evolucionan hacia los territorios del chocolate blanco y los mentolados. Boca de carga y recorrido frutal, con taninos muy vivos. Denota aún potencial de guarda para los próximos 3 o 4 años. Cálido, elegante y persistente. Un vino eufórico y euforizante. Como suele ocurrir con los Vinos de Piedra ha ganado con la guarda adecuada.
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