En esta cata a ciegas, creí que era un priorato. Garnacha y Syrah. La nariz destaca una gran potencia, habitual en los Gigondas. Café, moras, frutos negros. En boca, aún un poquito cerrado. Vía retronasal compleja destacando sabores de ciruela, de coñac, de pasas. Bien fundido y buena untuosidad. Vino sensual, honesto y bien hecho. No más de 12 euros de un año para otro. Debería mejorar en cinco años. Un valor seguro.
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