Cata vertical de 2003, 2004 y 2005. Esta añada es, con diferencia, la más potente de las tres. A ciegas parece un vino mucho más joven: su color vivo y brillante engaña y nos hace pensar en un futuro esperanzador. El vino es fuerte, duro, con aromas potentes, minerales, con fruta muy madura pero sin perder ese toque elegante que distingue a la marca. Sabe potente, con fruta, graso, redondo y muy largo. Sin duda un gran vino pero que es menos "Dofí" que, por ejemplo, la 2003.
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