Decididamente empieza a parecerme aburrido el manido y maniqueo tópico del enfrentamiento de estilos viejo/nuevo mundo. Al menos en lo que a los australianos se refiere. Aquí también hay terruño, claro que lo hay, y elaboradores irrredentos dispuestos a sacarles el máximo partido. Melton es uno de ellos. Y su "Popes" su obra más lograda. Para empezar, se apuesta por la elegancia, y hasta la finura, para que el terruño se exprese sin más cortapisas. Y así una garnacha muy vieja apoyada por una shiraz también veterana se muestra fresca, floral, madura y en absoluto compotada, profunda y compleja. En boca evoca, (esa es su vocación) a un châteauneuf de altura. Sus 14,5 ni se notan. Es digestible, muy largo, con una acidez que le dota de brío y alegría. Muy persistente. Con su mineralidad deslizándose sigilosamente desde la nariz hasta el final de boca.
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