Aunque le da un toque distintivo a la bonita botella, el sello de cera es un engorro de quitar. Color caoba claro, con toques cobrizo. Nariz muy expresiva y eterea, muy evocadora. Seductor y femenino. Invita a la introspección. En boca es fino, sin nada de gordura y muy largo. Enorme persistencia.
La botella cae en sólo cuatro días de gran disfrute y, como suele suceder con estos generosos viejos, va ganando en intensidad aromática, despliegue e integración en boca cada día. Empecé valorandolo con un 8,8 y acaba en un 9. Muy bueno, uno más a añadir a la lista de grandes Amontillados Viejos que tenemos.
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