Una bodega de 800 hectáreas, donde 19 de ellas se dedican al cultivo y aún menos a la noble y difícil variedad de la Pinot Noir. La filosofía de utilizar roble francés de los mejores toneleros, es bien aceptada y casi obligado para la crianza de la Pinot, la cual debido a su fragilidad hasta un roble de rudo tostado o americano podría echar al traste su calidad.
Dicen que los vinos procedentes de la pinot son de las pocas variedades que pueden alcanzar la excelencia aromática y Cortijo Los Aguilares apunta a ello.
Desde el 2006, su enóloga Bibi García empieza a dar muestras y clara intenciones de domar el carácter arisco y su frágil delicadeza.
La madurez plena, aromas golosos de fruta muy madura, con un protagonismo compartido con las notas terrosas de profundo olor a trufa y setas silvestres, en boca es placentero, delicado, balsámico en todo su recorrido y fresco a la vez que cálido y sedoso, con unos taninos maduros redondos y dulces.
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