El Madiran. Tan cerca y tan lejos; a apenas 200km de Irún pero muy desconocido. Yo, la verdad, sólo conozco los vinos de Alain Brumont. Me parecen increíbles, dotados de una frescura y personalidad brillantes. Este Prestige brilla con luz propia; oscuro y denso, huele a moras aplastadas, a fruta negra con hueso, humo y tabaco; tanta potencia viene bien domada por un fondo fresco y balsámico (cedro, eucalipto). En boca es seco, duro y anguloso, con taninos todavía por integrar, debe evolucionar durante más tiempo; a pesar de todo es carnoso, con gran expresión de fruta y madera (aunque por separado) frutal, llena la boca. Muy largo. Excelente.
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