Confieso no saber muy bien cómo describir este tinto. Desde luego, expresa con nitidez la variedad. Tiene un aire que ni es atlántico ni mediterráneo del todo. ¿Me sacaré de la manga lo de "vino de corte atlántico"? Digamos que su nariz apunta maneras de grosellas, ciruelas, especias. Pero sin definirse del todo ni llegar muy lejos. Le falta profundidad. En boca se agradece una acidez bien medida, cierta frescura, elegancia. Pero de nuevo le falta complejidad, largura. Y, sin embargo, se siente su estructura, su materia y cuerpo. Es como si ahora mismo estuviera agazapado, o aburrido, o perezoso. O no sabe o no puede darlo todo. Tal vez no tenga todo lo que parece prometer. Tal vez sencillamente esté dormitando esa famosa fase ingrata que a algunos vinos les da por marcarse. ¿O eso de la "fase ingrata" no será más que mera excusa para disimulo de los mediocres? Estoy hecho un lío. ¿Se nota? Tal vez vuelva a intentarlo con otra añada.
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