Guardé un par de años una botella de este vino para observar su evolución y hay que reconocer que resulta más que positiva.
La nariz muestra más toques de la riesling madura, con flores secas e hidrocarburos.
En boca mantiene acidez y frescura, resultando limpio y agradable. Notas de cítricos y frutas frescas en un final de persistencia media.
Ese viñedo de Bárcena de Cicero y las cuidadosas manos de Ignacio Abajo están dando sus frutos. Este vino ha evolucionado como a mí me gusta, ganando complejidad y no perdiendo frescura. No me quedan más botellas, este verano a por más.
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