Se trata de un vino un tanto mediático que nace en 2001 a partir de la colaboración de la macro-bodega canadiense Jackson-Triggs con los propietarios del Château Gruaud Larose. Esta cosecha se presenta con un bonito color rubí profundo y una nariz muy bordelesa en la que destacan una madera de gran finura y unos toques a especies y frutas negras maduras. Una cierta complejidad en boca, muy equilibrada, con taninos relativamente dulces. La semejanza con un buen château de Burdeos es clarísima, pero le falta algo de "peso". Muy agradable, no muy alejado de otros vinos "premium" de Jackson-Triggs. Muy satisfactorio.
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