Hace mucho tiempo, en una galaxia muy lejana, había una región llamada Burdeos que tenía grandes vinos, que además eran asequibles y que tenían una portentosa capacidad de envejecimiento. Si nos remontamos a lo que ofrecían aquellas etiquetas (12.5º con bastante sauvignon y merlot, pero también con franc y un color que para sí lo querrían muchos borgoñas de los autodenominados “finos”) nos encontramos con verdaderos unicornios: elegancia, garra, largura, tanino, madera vieja, acidez, 0 alcohol… Este 99 tiene todo eso y más. Es que hasta de color va perfecto, sin que se haya oscurecido, y sin “barro” de por medio. Tampoco es que sea un vino de meditación ni falta que le hace: es un tinto de raza, con estructura pero también con esbeltez y en un momento perfecto de consumo. Si me preguntaran si en diez años estará mejor todavía, respondería que sí, pero bébanselo ya y disfruten. Como diría mi amigo Jaime, tiene “finesse”.
Para muchos aficionados franceses, y críticos y guías, este tinto es considerado como tal vez la mejor RCP de todo el Médoc entre los vinos grandes. No seré yo quien les lleve la contraria. Reputado por necesitar al menos diez años de botella para empezar a expresarse como debe, confieso que solo he bebido su 97, y este 99, añadas ambas consideradas precoces y no precisamente de una reputación de campanillas. Da igual, la otra virtud que la mayoría concede a esta bodega es su casi insultante regularidad desde hace más de veinte años, da igual a la añada a la que se enfrente.
Este 99 está a la altura, sigue emocionándome y encandilando. Ya listo para beber, ofrece lo mejor y más puro que puede esperarse de un Médoc de raza y empaque. Con una nariz pugnando entre la altivez de su cabernet y ese toque trufado y levemente voluptuoso de la merlot. Boca plena, madura, con mucha estructura, pero también seda, refrescante acidez, profundidad. Me encantan esos toques finales a habano y tierra húmeda entre las grosellas y el cedro. Persistencia que impone respeto. Todavía con mucha vida por delante, pero ya irresistible. Para mí, una de las bodegas de referencia de todo el Médoc.
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