Abierto unas dos horas antes de la cena, en nariz algo reducido. Servido en copas bordelesas tenemos un vino bien cubierto de color rojo anaranjado, en nariz aparecen nuevos aromas, buena intensidad, ahumados, chocolate con una fuerte presencia de café, en concreto de caramelo de nata y café. En boca se repiten las mismas sensaciones que en nariz, equilibrado, con cuerpo pero suave i sedoso al mismo tiempo, no tiene esa astringencia tan marcada como los syrah que se elaboran en España. Nos ha gustado, buen vino para acompañar con chuletas de cordero y setas asadas.
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