Amarillo dorado limpio y muy brillante.
Tras unas 8 horas de aire el vino se muestra delicioso en nariz. La intensidad es media y la complejidad y expresividad, máximas. Es limpio, profundo y encantador. Notas florales, fruta blanca fresca, un tono mineral nítido y unos mínimos recuerdos de hidrocarburos completan una paleta aromática deliciosa.
En boca se muestra limpio y fresco, con un paso encantador vertebrado por una magnífica y cortante acidez. Suave y etéreo, pero no exento de “chicha”. Final largo, profundo y mineral que nos deja un recuerdo de fruta blanca y un toque mínimo de residual perfectamente integrado y que contribuye a seguir bebiendo sin importarte la comida. Los 8 grados de alcohol ayudan también en este aspecto. Para beber ahora o guardar 20 años.
Un vinazo, no podría esperarse otra cosa cuando hablamos del, probablemente, mejor viñedo de riesling del mundo. Este elaborador nos lo pone también al alcance con unos precios muy asequibles, en este caso unos 25 euros. ¿Joven? Seguro. ¿Irresistible? También. Pero ante todo, una delicia. Para beber sin moderación, en formato jeroboam.
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