El vendedor que me atendio casi me ha jurado por los 12 apostoles, los cuatro evangelistas, y los tres clavos de la cruz de Cristo, que este brunello estaba de miedo. Hice bien en dejar que me convenciera, porque el vino tiene una prestancia y complejidad que apenas se asoma en brunellos que cuestan el doble.
De bello color rubi con tonos ocre en el ribete, el vino necesito al menos una hora en el decantador para abrir un abanico de aromas complejos y cambiantes, a tabaco, cerezas en licor, bombon, piel mojada, moras, minerales, maderas aromaticas y hierbas, podria oler esto todo el dia. Excelente volumen en boca y estructura solida, leventada por una viva acidez que balancea una carga tanica se deja sentir pero no abruma, discurre con gran tension, es fresco, frutal, ligeramente balsamico y un retro de madera de sandalo (mi esposa dijo que era mentol) es-pec-ta-cu-lar, al igual que el final, intenso y sin amargores. Vino de meditacion, que se disfruta ya y con un anio o dos de botella para que acabe de pulir su tanicidad debera estar de muerte. Excelente botella de una cosecha irregular como 2003 en Montalcino, este debe ser el mejor brunello que pruebo desde aquel inolvidable Costanti 97.
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