Sin duda alguna, se trata del vino más fabuloso de la denominación Jurançon : nos prodiga sus aromas potentísimos y hechizadores de maracuyá, de piña fresca y de melocotón amarillo. En boca, la alta acidez equilibra magnificamente el azúcar y no se nota la madera. Venderíamos nuestra alma al diablo para beber hasta la muerte este néctar que, en boca, nos remite a todas las frutas pasas del mundo. Los que han visto " Mondovino ", la película de Jonathan Nossiter, no pueden olvidar a Yvonne Hegoburu, la que elabora este blanco dulce digno del paladar de los dioses. ( PVP : 20,50 € )
Color oro viejo brillante.
En nariz es intenso, donde encontramos notas de miel, orejones y frutas escarchadas, especias, flores blancas y alguna nota ahumada que me recuerda al pedernal.
En boca se bebe con frescura, buena mineralidad y azúcar muy bien integrado con esa acidez característica de estos vinos de las primeras laderas de los Pirineos. Es largo e invita a repetir. Delicioso.
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