Ayyyy sí, esto sí que me gusta! Me ha proporcionado más placer que ningún vino ibérico en bastante tiempo, me atrevería a decir más que el Tondonia blanco 87, incluso. Y eso sí que decir algo.
Oscuro, al principio la nariz es esquiva, pero luego se notan frutas negras (pero pocas, afortunadamente, de eso no se trata!) e interesantes olores a muebles viejos, casa antiguas. En boca muy líquido, con taninos que se disuelven y acidez a tutiplén, como me gusta! Me recuerda un poquito a Tondonia, será por que ahora hay tan pocos vinos ibéricos de esta vieja escuela? Equilibrado, absolutamente auténtico. Lo mejor de todo la final, que dura une eternidad, con mucho humo y cenizas.
Y el día siguiente no me sorprende nada de nada que está mejor aún. La nariz ya se "nebbiolizó", sigue con su acidez maravillosa y su final adictivo que dice, toma más, un poquito más...
Tengo que conseguir más. Es imprescindible. Tal vez compro la bodega... :-)
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