Esta propiedad tiene, en principio, todo que se podría pedir: viñas viejas, un veterano enólogo discípulo del venerable Emile Peynaud, suelo no en Graves sino en Pessac-Leognan, inversiones cuantiosas, etc. Si este 2005 es representativo del estilo de la bodega, estamos ante un pessac-leognan de verdad, elegante y gentil; pero algo le falta.
Este vino logra un balance muy interesante entre el merlot y el cabernet, un rasgo típico de los pessac-leognan que aqui se manifiesta con un claro sesgo hacia el merlot, muy en el estilo de (¿debo decirlo?) Haut-Brion. Abierto y extrovertido, despliega un perfil bien marcado de fruta negra y roja de buena madurez, con tonos lácteos a capuccino y chocolate blanco. Hay algo de ahumados y cárnicos. Quizá lo que le falta es un toque un pelín más adusto, que provenga del cabernet. En boca es igual de gentil, de buen volumen y equilibrio, aunque su tanicidad se siente bien resuelta a pesar de su juventud. Es muy sedoso y bien portado, y por momentos su sesgo hacia el merlot me hace pensar que estoy ante un vino del Libornes y no de Burdeos.
No descartaría este vino como un acercamiento a los pessac-leognan, pero tendría que aclarar que se echa de menos la mineralidad de otros vinos que se ubican en el mismo rango de precios: Haut-Bailly, Domaine de Chevalier, Latour-Martillac. A 49 CHF en Zurich, unos 31 euros, la opción clara es Haut-Bailly. Sorry.
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