Me lo recomendó un vinatero francés, para catar un caldo original, y nos ha encantado. La bodega data de la segunda mitad del siglo XIX. Botella tipo Borgoña, cápsula y corcho de buena calidad, etiqueta elegantísima, no tiene contraetiqueta. Color amarillo pálido, lágrima interminable. Nariz intensa, compleja y rica en matices: plátano, miel, incienso,..., va ganando en intensidad y riqueza con la oxigenación. En boca es un vino sedoso, redondo, que inunda las papilas y deja un posgusto excelente. Acompañó perfectamente un rape a la plancha recién comprado en el Mercado de Tarragona, para empezar con buen pie este puente de diciembre. Unos varietales blancos que no conocía para un vino de muchísima calidad.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.