Perfumado, expresivo, abierto, con cantidad de avellanas, praliné y capuccino, con algún toque especiado que se mueve de la pimienta al paprika, virutas de lápiz, pólvora y una generosa cantidad de fruta negra de buena madurez y balanceada con el resto del conjunto. Robusto, bien integrado y con cierta medida de austeridad, avanza por el paladar con decisión y empuje, flanqueado por una fruta elegante y madura que jamás se desborda sino que se equilibra muy bien con una estructura firme cimentada en una tanicidad firme y ácidos que levantan al conjunto. Buen vino. CHF en Zurich, unos 24 euros
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